Málaga tiene de todo… hasta humor

Si soy de la provincia de Málaga ¿qué podría decir yo que fuera echarle tierra encima a mi pueblo y a mi gente, qué podría decir que no fuera bueno y no fuera para contar todas las bondades y bellezas que se pueden encontrar aquí? Hombre, no voy a decir que sea el paraíso ni mucho menos, hay cosas que se podrían mejorar; pero a estas alturas no se puede decir que sea un mal sitio para vivir, así que sí, soy feliz de haber nacido y estar aquí.

Porque Málaga tiene de todo: luz, color, playa, sierra, modernidad, historia… y un bagaje humano y artístico que no tienen nada que envidiar a ningún otro lugar. Se dice en general de los andaluces que tienes «salero», que son graciosos y divertidos (cuidado con esto que no siempre es un piropo, jeje), pero en Málaga esto, si cabe, todavía es más cierto. Reconozco que puede haber cierta rivalidad con mis compadres sevillanos, pero bueno, cada uno a lo suyo, creo que nos podemos considerar empatados; eso, sin quitar mérito a ninguno mis otros hermanos de región, que nadie se sienta ofendido por esto que he dicho.

La historia del arte de Málaga está llena de personalidades, y por supuesto el campo del humor no es algo ajeno a esto. Podría irme atrás en el tiempo y hablar de gente que hace muchos años, quizá hasta un siglo atrás, se destacó en estas actividades, pero seguramente no tendría mucho sentido, ni para vosotros ni para mí. Pero ya más cercanos en el tiempo, seguro que sois muchos los que os acordáis de Chiquito de la Calzada y el Dúo Sacapuntas, ambos desaparecidos ya: el primero creo un auténtico estilo de humor cuando ya superaba los 60, y hasta su muerte fue maestro de maestros; y los segundos eran dos cracks que jugaron con su diferencia de altura y el tópico español de los toros para arrancarnos las mayores risas, hasta que tristemente uno de sus integrantes desapareció a causa de una grave enfermedad.

Ellos hicieron escuela, pero en la actualidad, no menos importantes son Dani Rovira y Tomás Martín. Del primero no hay que decir mucho, ya que es de todos conocido: monologuista, actor premiado con un Goya, presentador de esa misma Gala, cara pública de campañas en pro de la defensa de los animales… un tipo multifacético donde los haya. Y Tomás Martín no se queda atrás: empezó como creador de monólogos en el mismo programa televisivo que su paisano, y entre programa y gira ahora se ha hecho con un canal en Youtube, donde continúa contando sus historias de monólogos con gran éxito, por cierto.

Y este blog va dedicado a tanto arte y tanta gracia que derraman no sólo estos monstruos del humor, sino a los de un montón de otros que por ahora están en el anonimato.

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